Esperanza de amarnos…

Breve fue mi dicha, el tiempo transcurrido
entre tus sábanas blancas,
tu cintura y tu sonrisa fue efímero
y fue consumiendo mi sangre
y mis ansias de tenerte,
perdiéndose en la brisa sin decirme adiós,
dejándome solamente la esperanza
de que alguna vez más
volverás para empezarnos a amar…

Siempre fuiste tú…

Estás ahí, siempre fuiste tú, antes de conocerte,
en mis sueños, en los anhelos y la esperanza
que guardaba de encontrarnos;
cuando ya estabas en mi vida, siempre coincidiendo,
sin comprender las señales que nos enviaba el destino,
hasta que de pronto, un día, todo tuvo sentido,
y dejamos que todo fluyera hasta convertirse
en un gran y profundo amor…

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