Obscuridad…

Al marcharte,
encendí la luz,
pero nada cambió,
todo seguía
a obscuras…

Te espero…

Te espero en el lugar de siempre, por si decides regresar, estaré mirando a la luna, hablándole, entre suplicas y plegarías, desde la ventana donde nos sentábamos a mirar el cielo nocturno a compartir un café y miradas dulces, caricias tiernas y besos profundos, en donde lo teníamos todo y éramos felices con muy poco…

Eras…

Eras cama para mi sueño, cansancio para mi insomnio, oasis para mi sed, viento para el fuego de las velas que me incendiaban por dentro, paz para mi guerra, calma para mi tempestad, una salida de sol para mis noches lluviosas, eres vida para mi muerte, y presencia para mis brazos que siempre permanecieron tan vacíos…

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