Ojalá regreses…

Ojalá regreses a llenar mis horas vacías,
a hacerme compañía en los insomnios de cada noche,
a desayunar en silencio, compartiendo miradas que gritan tanto,
a contarnos al caer la tarde nuestros días,
a enfundarnos en abrazos que nos hagan saber que todo
estará mejor porque contamos el uno con el otro,
a disfrutar del ruido de la lluvia y salir a mojarnos
mientras nos besamos en medio de la tormenta;
ojalá vuelvas a llenar mis horas vacías,
ese tiempo que sólo contigo quiero ver pasar…

Tal vez no nos volvamos a ver…

Tal vez no nos volvamos a ver, por eso, hoy quiero que sepas que muero de amor por ti, que mi alma se fugó el día que de ti se enamoró, que mi corazón es un infierno que se quema de pasión por tanto que le provocas. Te has convertido en inicio y fin, ¿cómo podré vivir sin ti? Me sofoca la respuesta, se me atraganta en el pensamiento y me estruja violentamente. No sé cómo será todo a partir de que te marches, sólo espero no vivir lo suficiente para sufrir tu ausencia, para desgarrarme por la soledad que el sin sabor de tu falta me deja. Después de ti, no existe después, ni vida, ni cielo azul, ni risas; después de ti, sólo quedará un inmenso vació, una eterna mirada perdida, una infinita sensación de insuficiencia. Y a pesar de que no nos volveremos a ver, tienes que saber que jamás te olvidaré, y que sólo cuando los mares se sequen y el sol no brille más, te dejaré de amar. Hoy quiero que te quede claro que te amo, porque tal vez nunca nos volvamos a encontrar…

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