Esperanza de amarnos…

Breve fue mi dicha, el tiempo transcurrido
entre tus sábanas blancas,
tu cintura y tu sonrisa fue efímero
y fue consumiendo mi sangre
y mis ansias de tenerte,
perdiéndose en la brisa sin decirme adiós,
dejándome solamente la esperanza
de que alguna vez más
volverás para empezarnos a amar…

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