Debimos…

Debimos limitarnos a una sola noche; debimos entender que no podía darse algo más entre los dos; debimos decirnos adiós desde aquel primer encuentro, pero no, la pasión nos ganó, poco a poco comenzamos a sentir algo más que deseo, algo más que ganas de satisfacer al cuerpo, algo más que buscar un poco de placer; debimos limitarnos a mirarnos sólo la carne, y no perdernos en los ojos del otro encontrando en lo profundo, el alma; debimos quedarnos callados, o hablar de trivialidades, y no comenzar a conocernos, a involucrarnos, a saber de nuestros sueños, de nuestros anhelos; debimos tener sólo sexo, y no intimidad, porque lo nuestro es algo imposible, y tenemos que obligarnos a olvidar…

¿Qué escondes?…

¿Qué escondes detrás de ese doloroso silencio? ¿Qué fue de aquel mapa que dibujamos para encontrarnos, si acaso nos desviábamos? ¿Qué fue de las promesas que nos hicimos bajo la sombra del cobijo de nuestro primer beso? Sentado, acurrucándome en el recuerdo, en los sabores que dejaste en la eternidad de mis labios, que tatuaste, caricia a caricia en mi piel, roce que dejabas marcado profundamente como pisadas en la arena mojada y que el viento ha sido incapaz de borrar; no soporto mi cuerpo, que tuyo fue tiempo atrás, me agobia el dolor de mirar tu silueta en mis pensamientos, el infierno consumado de saber que te has ido y no volverás, y en la obscuridad y el silencio de mi soledad, no hago más que volverme a preguntar, ¿qué fue de las promesas que nos hicimos bajo la sombra del cobijo de nuestro primer beso? ¿Qué hice tan mal para que decidieras no regresar?…

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